Friday, 12 February 2016

OCHO DE LAS TANTAS COSAS QUE MI AMADA TIENE



La tersura de la arena bañada por la ola.
La frescura de los vientos sobre los litorales.
La fragancia de los sándalos heridos.
La ternura de una caricia imprevista.
El embrujo de la noche en Katmandú.
El dorado movimiento de la hoguera.
El sabor de las ostras en la miel.
La posibilidad del regocijo perpetuo.


El poeta Verano Brisas

MARIPOSAS BLANCAS…

 
 
 
Las…
¿Eran varias, eran dos…?)
Maripositas blancas
Que escaparon de los bosques
Del Iporá, y se metieron en mis ojos (los de Pablo)
Y entraron en un libro de poemas.
Siempre silenciosas
Páginas de los secretos de un místico
Que hubiera pecado.
Sábanas de Holanda
Que ningún lecho profanó
Alma de los muñecos de nieve
De otras tierras,
Ilusiones del sueño de los osos polares,
Pañuelitos que buscan

Las mejillas golpeadas
De los niños…
Esas…
Esas mariposas blancas.
Silenciosas como carmelitas descalzas,
Pero aladas,
Volvieron a los ojos de Pablo este verano
En Playa Verde, cerca de Piriápolis,
A centenares de kilómetros
Del balneario Iporá de Tacuarembó.
Las palomitas blancas,
Éstas, muertas de sed, tratando
De desarrollar sus trompitas
En la primera gota de agua, en la primera
Cosa (manzana, vaso derramado, cáliz)
Que poseyera el líquido infalible,
EL que todo beduino añora como a Dios,
En las reiteradas arenas del Sahara
En las ollas para gigantes de Kalahari…
Desarrollar con artes de bombero
La trompita y sorber
Sorber sorber sorber
El icor de los mortales
El licor de los dioses
El elemento fundamental de todo cuerpo humano,
El agua, el agua, el agua…Una perla de agua
Un diamante de agua
Un instante de agua
La bendición del agua
Bajando por la trompita de la mariposa blanca,
bajando por el gaznate de los hombres azules,
transcurriendo largo por la garganta del jornalero
Del ministro
Del peón rural
Del niño de la escuela
Del caído en un campo de batalla de Siria o África
Abrumado por la moscas
Y La Muerte…
¿Y todo eso vez, en esas blancas
mariposas
Silenciosas
Del Iporá
O de Playa Verde…?
(Veo más, pero no quiero confundirte.)



(Washington Benavides. 2016 de Enero.
Montevideo. Caliente. )

LEYENDO A UN POETA

 
En su poema “Asombro”,
De Yannis Ritsos
(De no sé en qué libro),
Un pájaro quedó ¡sorprendido!
Luego de dar un picotazo
A un trozo de pan sobre una piedra,
Cuando una mujer al quitárselo,
Lo desmenuza entre la hierba.
¿Para que sea de las hormigas?
El pájaro, según leí,
Se le quedó mirándola.
¿Qué pensamiento cabía dentro del pájaro,
o qué mensaje lanzaba el poeta?


Juan Mares

UN POEMA PUTÍSIMO COMO UNA PIEDRA



Vengo. Vengo. Vengo de la periferia de un país de bosques en agonía.
Soy periférico, vengo de un grupo de poetas periféricos
De ríos desnudos y desnutridos que muerden las riberas
Devastándose como aguas en éxodo de sus cauces:
Destruidos por la mirada miope de los hombres.
Sus riberas de lodo en detritus desbordan la miseria.
No somos doctos más que en respirar y tener sueños
Somos versificadores periféricos de la esperanza en los desvelos
Somos los inocentes de la Pe,
De poetas perdidos y contiguos a confines;
Por el pan, por el pez y por la paz con una piedra putísima
De ver tanta gente sin pan, sin pez y sin paz.

No sé en qué lugar silvestre entre fronteras
Acaso entre una ciudad de barrios enfrentados,
Un rio de piedras columbre las miserias
Allá en los extramuros
O en los suburbios de barrios emergentes
(Déjenme la ilusión y llévense las quejas
Dejen que mi corazón explote en canto
Y ella sacuda con sus cabellos mi tristeza),
Dejen que me pierda entre los árboles
Para escuchar el silencio de una aurora.
La blanda piedra que se transforma en casco
Déjenla que corcovee en mi memoria.

Somos los poetas circundantes
Entre los barrios del tibiritavara
O entre veredas donde el mundo es temple
Entre culturas transformándose
Entre lenguajes encontrados
Donde surgen las palabras
Y diversos los conceptos del el tiempo, la vida y la muerte
Somos periféricos y triétnicos
Donde el viejo ébano sacude sus hojas en sus rizos
Donde el arroz y el trigo son pitanza universal
Donde el maíz forjó al hombre de América
Somos los inocentes de la Pe,
De poetas perdidos y periféricos;
Por el pan, por el pez y por la paz con una piedra putísima
De ver tanta gente sin pan, sin pez y sin paz.

Abrazo envolvente es la periferia, orilla del todo
Que en su erosión desbordan sus cauces
Tras causas oscuras de solo resaca.
Transfundidos en límites de todo
Refundidos con límites de nada.
Seguiremos siendo los inocentes de la pe
Con una reputísima piedra rechinando en mis ojos
De ver tanta gente sin pan, sin pez y sin paz.


el poeta Juan Mares

Piedra

 
 
 
En esta piedra yo te espero
en el estómago en el regazo de esta piedra
junto al río cuyas aguas dejaron cicatriz
Como jauría con hambre
como perro
te espero
sobre la piedra que contempla
las grandes aguas que no volvieron más
la vista fija de las vacas que la tarde apacienta
estrellas caídas las botellas que alguna vez
guardaron la pureza
Excepto tú todo pasa
y todos pasan por aquí
Excepto tú
por esta piedra
pasan
y en mi mente
quedan 
como regalos
de tu ausencia 
 
Minerva Margarita Villareal

Thursday, 11 February 2016

Al Borde de Sylvia Path



La mujer se perfecciona.
Su cadáver
muestra la sonrisa del triunfo,
la ilusión de una Griega necesidad
flota en los pliegues de su toga,
sus desnudos
pies parecen decir:
hemos llegado muy lejos, se acabó.
Cada niño muerto se enrosca una blanca serpiente
cada quien con su pequeño
tazón de leche, ahora ya vacío.
Ella se los envuelve
en su cuerpo como los pétalos
de una rosa cerrada cuando el jardín
sofoca y sangra olores
desde la suavidad, profundas gargantas de la flor de la noche.
La luna sin entristecerse de nada
observa desde su capucha de hueso.
Ella la usa para estas cosas.
Su crujido negro y arrastrado.
5 de febrero de 1963

Wednesday, 10 February 2016

NOTICIA DEL HAMBRE

 
 
Me habita el hambre. Y todos me lo dicen.
No es el miedo ni la duda
apenas un ritmo intacto que no toca con su sal la orilla.
Es el hambre, quizá un leve testamento
o esta insistencia en destruir la casa
y renovar la piedra en sueño.
 
Es poco lo que recuerdo de mi a esta hora, el disperso,
el que a la intemperie es un poco de hierba,
una palabra sin traje con olor a otras tierras
y que mira con cara de extranjero todas las prestadas alegrías.
 
Llega el hambre con su mismo azar y su idéntico augurio.
La lluvia está debajo de la carne
y pocas cosas recuerdan al viejo amor
que ya no cuenta.
 
Es el hambre. Y todos me lo dicen.
No es el leve testamento ni la tristeza de las noches.
No es la poesía
ni la música que traduce el tiempo.
 
Un poco de hambre
y el cansancio de llenar la estantería de ausencias.